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Geopolítica del Cambio Climático

La Geopolítica del Cambio Climático

Nota: puede ser de interés la información sobre cambio climático, sobre calentamiento global y sobre la teoría ambiental. También acerca del Movimiento por la Justicia Medioambiental.

Nota: El sector del turismo de deportes de invierno ha sido identificado como altamente vulnerable al cambio climático global, y se ha estudiado los efectos del calentamiento global en esa industria. Véase, en general, también, la vulnerabilidad del sector del turismo (global y local) al impacto del cambio climático y la vulnerabilidad del Sector del Turismo del Caribe a los Impactos del Cambio Climático. Y véase también acerca del Cambio Climático y el Calentamiento Global en los Medios de Comunicación.

Ademas, puede verse el impacto del Cambio Climático en el Sector o Industria de la Energía.

La Geopolítica del Cambio Climático

El problema esencial de la amenaza actual del cambio clim√°tico es que est√° provocado por el hombre y que el ritmo del cambio pondr√° a prueba la capacidad de adaptaci√≥n de todas las sociedades. En una conferencia sobre el clima celebrada en la fr√≠a Ottawa se acord√≥ que ser√≠a m√°s pol√≠tico referirse a la amenaza como cambio clim√°tico en lugar de calentamiento global, lo que, en aquel ambiente g√©lido, parec√≠a una buena idea. El t√©rmino con el que la gente del pueblo parece responder mejor es el de ¬ęinestabilidad clim√°tica¬Ľ. Parecen tener una mejor visi√≥n del problema que los cient√≠ficos.

Los seres humanos pueden mitigar la amenaza conteniendo su contribución a la acumulación de gases de efecto invernadero. Pero esto requiere un marco global, ya que las emisiones de una parte del globo afectan a todas las demás. La geopolítica del cambio climático trata de cómo estos esfuerzos para mitigar la amenaza y adaptarse a ella afectan a las relaciones de poder entre las jurisdicciones políticas, que, en el mundo actual, son básicamente los Estados que constituyen el sistema internacional.

Los vínculos entre el clima y las relaciones internacionales son una parte importante de la disciplina clásica de la geopolítica. Pero la tendencia allí era tratar el clima como una constante que determinaba la base de recursos de cada país, en particular su capacidad para alimentar a su población, y en las versiones más racistas, la mentalidad de los habitantes. Hoy en día no se trata de esto. La geopolítica del cambio climático no tiene que ver con el impacto estático del clima en el vigor nacional, como determinan los teóricos de sillón, sino con el impacto dinámico del cambio climático en el equilibrio de las relaciones de poder y la percepción de cada país de la amenaza que supone y la respuesta más adecuada.

Los gobiernos considerar√°n la amenaza del cambio clim√°tico en funci√≥n de su impacto en su principal cometido, la provisi√≥n de ¬ęseguridad nacional¬Ľ para su territorio y sus ciudadanos. Las implicaciones del cambio clim√°tico para la seguridad pueden analizarse desde una definici√≥n muy amplia o muy estrecha del t√©rmino ¬ęseguridad nacional¬Ľ. Si la seguridad se define en t√©rminos de un concepto amplio de seguridad humana, entonces el impacto total del cambio clim√°tico entrar√° en el √°mbito de este an√°lisis geopol√≠tico. Es dudoso que una concepci√≥n tan amplia ayude realmente a clarificar las opciones. De ah√≠ que en este cap√≠tulo nos centremos en las implicaciones m√°s o menos directamente relacionadas con los factores geogr√°ficos. Por supuesto, incluso este enfoque geogr√°fico tiene que mirar m√°s all√° de las repercusiones en las actividades militares definidas convencionalmente, a √°mbitos como la seguridad energ√©tica, la seguridad alimentaria, la seguridad del agua y otros similares en los que existe una clara dimensi√≥n internacional.

En este punto es necesario hacer una advertencia. El cambio clim√°tico no es una amenaza para la seguridad en ning√ļn sentido convencional. No es un acontecimiento repentino que pueda precipitar un conflicto violento. Se producir√° gradualmente durante un largo periodo de tiempo y sus impactos se ir√°n acumulando lentamente. Por ejemplo, la intrusi√≥n del aumento del nivel del mar en el delta del Ganges no se producir√° como una inundaci√≥n repentina tipo tsunami, sino como una p√©rdida gradual de tierra hacia el mar, cent√≠metro a cent√≠metro. En este sentido, es poco probable que los impactos del cambio clim√°tico sean los desencadenantes de amenazas espec√≠ficas a la seguridad. Funcionar√°n m√°s bien como factores que condicionan la probabilidad de los acontecimientos desencadenantes y act√ļan como un multiplicador de amenazas que amplifica el impacto de otras amenazas a la seguridad. Adem√°s, existe una gran incertidumbre sobre la escala de impacto y el calendario, por lo que no se puede afirmar con seguridad que este cambio concreto vaya a tener lugar en este momento.

El impacto del cambio clim√°tico en las relaciones de poder en el sistema internacional vendr√° dado por:

El perfil temporal de estos tres conjuntos de impactos es muy diferente. La diplomacia clim√°tica ya est√° en marcha y su impacto en las relaciones de poder puede observarse aqu√≠ y ahora. Las acciones de mitigaci√≥n han comenzado, pero la mayor parte de lo que puede esperarse a medida que los pa√≠ses instituyan programas y pol√≠ticas de mitigaci√≥n y adaptaci√≥n est√° a√ļn por llegar. El impacto de estas acciones en las relaciones de poder se producir√° en las pr√≥ximas d√©cadas.

Dejando a un lado la posibilidad, totalmente improbable, de un acuerdo que evite todos los riesgos, cierto grado de cambio clim√°tico es inevitable. Pero este cambio no se va a producir ma√Īana, aunque algunos de los primeros presagios de lo que se avecina ya son evidentes. Estos cambios previstos se producir√°n a lo largo de este siglo y las repercusiones en las relaciones de poder, por ejemplo, de los posibles cambios en la disponibilidad de agua, se producir√°n dentro de algunas d√©cadas.

Este perfil temporal escalonado de los impactos es la raz√≥n por la que este cap√≠tulo trata primero de la geopol√≠tica de la diplomacia clim√°tica, despu√©s de las consecuencias geopol√≠ticas de las acciones de mitigaci√≥n que engendra y, por √ļltimo, de las consecuencias a m√°s largo plazo de los cambios clim√°ticos que parecen probables en la actualidad.

La geopolítica de las acciones de mitigación

El Acuerdo de Copenhague incluye el acuerdo de que el objetivo debe ser contener el probable aumento de la temperatura a 2¬įC. Los compromisos sobre emisiones que han puesto sobre la mesa para la fecha objetivo de 2020 los pa√≠ses del Anexo I y, como objetivos nacionales unilaterales, algunos pa√≠ses no incluidos en el Anexo I, como India y China, se quedan muy cortos en cuanto al perfil temporal de reducci√≥n de emisiones necesario. Por muy inadecuados que sean, est√° razonablemente claro que se tomar√°n medidas significativas para reducir el contenido de carbono del uso de la energ√≠a y la intensidad del uso de la energ√≠a por unidad de PIB. Tambi√©n cabe esperar que se aceleren las medidas en materia de silvicultura en este plazo medio. Las implicaciones geopol√≠ticas de estas acciones de mitigaci√≥n se modular√°n a trav√©s de su impacto en la econom√≠a energ√©tica mundial, el papel de los principales pa√≠ses con bosques en la provisi√≥n de sumideros de carbono y la ventaja que podr√≠a dar a los l√≠deres en tecnolog√≠as de baja emisi√≥n de carbono.

La seguridad energética siempre ha sido una de las principales preocupaciones geopolíticas de todas las grandes economías, incluidas las emergentes de China, India y Brasil. Por lo general, esto ha adoptado la forma de asegurar las fuentes de suministro, principalmente de petróleo, con contratos de exploración y producción compartida, presencia militar cuando es posible y otros movimientos diplomáticos.

Es poco probable que el cambio a la energía sin carbono suponga mucho en el marco de 2020 o incluso 2030 y la dependencia mundial de las reservas de petróleo, muy desigualmente distribuidas, no se verá muy afectada. La mayoría de las proyecciones sobre la demanda y la oferta mundial de petróleo muestran una creciente dependencia del petróleo del Golfo, ya que cerca de dos tercios de las reservas mundiales de petróleo se encuentran en Asia Occidental. La producción de petróleo en la región del Golfo tendrá que duplicarse de aquí a 2030 y gran parte de este aumento se deberá a la creciente demanda de China e India (Energy Information Administration, 2006).

Es poco probable que las medidas de mitigación derivadas de cualquier acuerdo climático mundial alteren la geopolítica de los mercados energéticos mundiales. Las características básicas del juego de poder en la economía del petróleo seguirán siendo las mismas, a saber:

El cambio puede venir de la mano del atractivo del gas como combustible de transici√≥n para la India y China, dependientes del carb√≥n. Son los √ļnicos clientes viables para las grandes reservas de gas del Golfo y cultivar este mercado puede servir a los intereses geopol√≠ticos de los Estados del Golfo. Un nuevo factor es el potencial de suministro de los ¬ęstans¬Ľ de Asia Central y el juego de poder entre China, Rusia y Estados Unidos en esta regi√≥n refleja, al menos parcialmente, el impacto de la geopol√≠tica clim√°tica.

El comercio mundial del carbón se verá más afectado por las acciones engendradas por la diplomacia climática. A medida que los grandes importadores, como China, se vean presionados para contener sus emisiones de carbono y cambiar a combustibles más respetuosos con el carbono, como el gas natural, el impacto se dejará sentir en los principales exportadores de carbón, como Australia.

A medio plazo, hasta 2020, la principal fuente de mitigaci√≥n de las emisiones de carbono ser√°n las pol√≠ticas de fomento de la eficiencia energ√©tica y la evitaci√≥n de la deforestaci√≥n. Esta √ļltima es ya una parte importante de las negociaciones de REDD plus en el marco de la CMNUCC. La deforestaci√≥n evitada es una de las opciones m√°s atractivas para la mitigaci√≥n del carbono y est√° atrayendo un apoyo sustancial de posibles fuentes de fondos concesionales. Las posibilidades de obtener grandes beneficios se concentran en los pa√≠ses con grandes superficies forestales, como Brasil e Indonesia. En la geopol√≠tica del cambio clim√°tico, esto no s√≥lo aumenta la influencia de estos pa√≠ses, sino que tambi√©n introduce una cu√Īa entre ellos y otras grandes econom√≠as emergentes como China e India.

El aumento de la eficiencia energ√©tica depende en gran medida de las tecnolog√≠as conocidas, y no es probable que el papel central que desempe√Īar√°n estas tecnolog√≠as en el esfuerzo de mitigaci√≥n del clima tenga un impacto especial en los equilibrios energ√©ticos. A m√°s largo plazo, e incluso en un plazo de 2030, la mitigaci√≥n del carbono y, por ende, la seguridad energ√©tica, depender√°n cada vez m√°s del acceso a las energ√≠as renovables y a otras tecnolog√≠as de ahorro de carbono. Esto estimular√° la colaboraci√≥n en el desarrollo de tecnolog√≠as para elementos de alto coste como el secuestro de carbono y la energ√≠a nuclear. Pero tambi√©n aumentar√° la influencia de las superpotencias tecnol√≥gicas como Estados Unidos en el juego global de la seguridad energ√©tica. Nuevos actores como China e India pueden convertirse en importantes protagonistas mundiales en opciones de menor coste como la eficiencia energ√©tica y la energ√≠a solar, e√≥lica y geot√©rmica. China ya es l√≠der en energ√≠a solar y e√≥lica. Pero es poco probable que esto le d√© mucho m√°s que una ventaja comercial en los mercados energ√©ticos.

Básicamente, la escala de los esfuerzos de mitigación a medio plazo será muy probablemente modesta en sus objetivos. No alterarán la geopolítica de la economía energética mundial de forma muy sustancial. Las mayores repercusiones se producirán a largo plazo, a medida que el ritmo de la mitigación del carbono aumente hasta el punto en que se requieran cambios fundamentales en la producción y el consumo de energía. Esto es algo que ocurrirá en las próximas décadas. Pero en ese momento lo que importará serán las competencias que se hayan creado en estas nuevas tecnologías energéticas durante este periodo de transición. Por lo tanto, el principal impacto geopolítico de las acciones de mitigación del clima será la ventaja que dará a aquellos países y empresas que inviertan ahora para establecer su presencia en este espacio tecnológico del futuro.

Geopolítica del impacto del cambio climático
Las acciones de mitigaci√≥n que probablemente se lleven a cabo en el marco de un acuerdo multilateral o de forma unilateral no podr√°n detener el impulso del cambio clim√°tico que ya se ha producido debido a las emisiones del pasado. Tampoco existe una perspectiva realista de contener los futuros aumentos de los gases de efecto invernadero hasta el punto en que el clima est√© totalmente estabilizado. Incluso el objetivo declarado de la pol√≠tica implica ahora un aumento de la temperatura de 2¬įC. Por lo tanto, es inevitable alg√ļn tipo de cambio clim√°tico y, con √©l, un cambio en la geograf√≠a de las relaciones internacionales. Por ello, la intersecci√≥n entre la ciencia del clima y el an√°lisis de la seguridad se ha convertido en una industria en expansi√≥n, seg√ļn ampila literatura.

Los paradigmas en los que se basan los análisis del cambio climático y de la seguridad difieren en varios aspectos y combinar ambos no es fácil. En primer lugar, la unidad de análisis para los científicos del clima es el ecosistema, que en el caso del carbono es el sistema terrestre en su conjunto. El análisis de las relaciones internacionales y de la seguridad tiende a trabajar con los Estados como unidad de análisis. En segundo lugar, el horizonte temporal del análisis varía: a muy largo plazo en el caso del cambio climático y a corto y medio plazo en los estudios de seguridad. En tercer lugar, el análisis del clima se centra en los procesos que cambian lentamente, mientras que el análisis de la seguridad se interesa especialmente por los acontecimientos desencadenantes que pueden precipitar el conflicto.

El análisis de la seguridad tiende a buscar los factores que pueden conducir a la inseguridad y al conflicto. Pero a menudo se exageran los vínculos entre la escasez de recursos, el estrés medioambiental y los conflictos. De hecho, la relación de causalidad puede ser incluso inversa, ya que los conflictos violentos conducen a un empeoramiento de las tensiones medioambientales. Así, las hambrunas no provocan guerras, sino que las guerras provocan hambrunas. El cambio climático es un proceso lento que afectará a la disponibilidad de recursos y a las condiciones medioambientales durante períodos que se miden en décadas. Su impacto geopolítico se dejará sentir más por su lento impacto en la seguridad humana que por un impacto repentino en la geografía física.

A menudo se mencionan dos áreas de tensión potencial causadas por los impactos previsibles del cambio climático: el empeoramiento de las disputas sobre las aguas compartidas y el movimiento de personas desplazadas por el empeoramiento de las condiciones agrícolas y el aumento del nivel del mar.

Las principales √°reas de preocupaci√≥n en el caso de las aguas compartidas son el r√≠o Jord√°n en Asia Occidental, que ya es escenario de cierta violencia, el valle del Nilo y algunos otros r√≠os en √Āfrica. En Asia Central hay r√≠os que se alimentan de nieve, y el deshielo de los glaciares puede alterar el calendario de los caudales de manera que desaf√≠e los acuerdos existentes. Esto tambi√©n puede ocurrir en el sistema del Indo, que depende del deshielo. Pero todo esto ser√° m√°s un irritante que un causus belli. De hecho, las frecuentes referencias a las disputas por el agua como causa potencial de guerra entre Estados no se ven confirmadas por los registros hist√≥ricos, y es tan probable que los recursos compartidos conduzcan a la cooperaci√≥n como al conflicto. 9 Un ejemplo destacado de ello es el Tratado de Aguas del Indo entre India y Pakist√°n, que ha resistido varias d√©cadas de enfrentamiento entre ambos Estados.

Son muchos los que reconocen los v√≠nculos entre los desplazamientos y el estr√©s medioambiental. 10 El movimiento de personas desplazadas por el impacto de la temperatura y el aumento del nivel del mar en la agricultura y los asentamientos humanos ha dado lugar a muchas estimaciones sobre el n√ļmero de ¬ęrefugiados medioambientales¬Ľ, un t√©rmino enga√Īoso que se apropia de un concepto jur√≠dico aplicable a las personas que cruzan las fronteras nacionales para buscar asilo de la persecuci√≥n. La migraci√≥n estacional y la emigraci√≥n a largo plazo de algunos miembros de la familia para buscar empleo en las ciudades forman parte de la estrategia de supervivencia de las personas que viven en entornos vulnerables. Aunque la degradaci√≥n medioambiental y las cat√°strofes pueden ser factores importantes en la decisi√≥n de emigrar, y cuestiones preocupantes por derecho propio, su conceptualizaci√≥n como causa principal del desplazamiento forzoso es in√ļtil y poco s√≥lida intelectualmente, e innecesaria en t√©rminos pr√°cticos.

La cuesti√≥n de si el cambio clim√°tico provocar√° un aumento de este tipo de migraciones sigue siendo una inc√≥gnita. En el sur de Asia, la posibilidad m√°s comentada es la presi√≥n de la migraci√≥n ilegal de Bangladesh a la India a medida que el delta del Ganges-Brahmaputra siente el impacto de los cambios en el nivel del mar. El otro flujo del que se habla mucho es el de √Āfrica a Europa a medida que se deterioran las condiciones agr√≠colas en el Sahel.

El cambio climático importa más cuando la planificación estratégica tiene en cuenta las amenazas, vulnerabilidades e inestabilidades transnacionales que pueden afectar a las opciones nacionales. Hoy en día esto incluye la consideración de las implicaciones de la creciente interdependencia económica y la competencia por los recursos naturales. El cambio climático puede considerarse como un multiplicador que potencia el impacto de todos estos factores. A continuación se enumeran algunos de los ámbitos en los que pueden observarse estos efectos multiplicadores de las amenazas y la vulnerabilidad:

Respecto a este ultimo punto, ¬ęse espera que los r√≠os Jord√°n y Yarmuk sufran una reducci√≥n considerable de su caudal, lo que afectar√° a Israel, los territorios palestinos y Jordania. Es casi seguro que las tensiones existentes sobre el acceso al agua se intensificar√°n en esta regi√≥n, lo que provocar√° una mayor inestabilidad pol√≠tica con implicaciones perjudiciales para la seguridad energ√©tica de Europa y otros intereses. El suministro de agua en Israel podr√≠a disminuir en un 60% a lo largo de este siglo. En consecuencia, se prev√© una importante disminuci√≥n del rendimiento de los cultivos en una zona que ya es en gran medida √°rida o semi√°rida. Se prev√© que Turqu√≠a, Irak, Siria y Arabia Saud√≠ sufran disminuciones importantes‚Ķ Asia Central es otra regi√≥n gravemente afectada por el cambio clim√°tico. Ya se percibe una creciente escasez de agua, que es tanto un recurso clave para la agricultura como un recurso estrat√©gico para la generaci√≥n de electricidad. Los glaciares de Tayikist√°n han perdido un tercio de su superficie s√≥lo en la segunda mitad del siglo XX, mientras que Kirguist√°n ha perdido m√°s de 1.000 glaciares en las √ļltimas cuatro d√©cadas¬Ľ (Comisi√≥n Europea, 2008, 7).

Desde una perspectiva india, los cambios geográficos más o menos comprometidos y que tienen una implicación directa en la seguridad son:

Otros cambios geogr√°ficos a gran escala son posibles pero no se consideran probables en la actualidad. Sin embargo, si no se logra contener el aumento de la temperatura, aumentar√° el riesgo de que se produzcan. Se han estudiado algunos de estos cambios geogr√°ficos potencialmente enormes. Uno de ellos, el derretimiento del hielo marino del √Ārtico, ha pasado ya del √°mbito de lo posible al de lo probable. Esto est√° abriendo nuevas v√≠as fluviales y rutas comerciales internacionales entre Norteam√©rica, Europa y Asia a trav√©s de los pasos que discurren al norte de Canad√° y Rusia. Reducir√° la distancia entre Estados Unidos y China, permitir√° que los submarinos atraviesen el estrecho de Bering y alterar√° as√≠ la ecuaci√≥n estrat√©gica entre Estados Unidos y China. Rusia tambi√©n adquirir√° puertos para todo tipo de clima en su costa norte y eso tambi√©n tendr√° un impacto estrat√©gico significativo. Adem√°s, la mayor accesibilidad de los enormes recursos de hidrocarburos de la regi√≥n √°rtica est√° cambiando la din√°mica geoestrat√©gica de la regi√≥n con posibles consecuencias para la estabilidad internacional y los intereses de seguridad europeos. Los nuevos intereses estrat√©gicos resultantes quedan ilustrados por la reciente colocaci√≥n de la bandera rusa bajo el Polo Norte y otras maniobras de reivindicaci√≥n territorial.

Los otros puntos de inflexión potenciales no son predicciones, sino proyecciones de cómo podría ser el nuevo equilibrio del sistema terrestre cuando se ajuste plenamente a un régimen de temperatura más elevado. El grado de aumento de la temperatura necesario para cada uno de estos puntos de inflexión y el marco temporal son todavía especulativos. Sin embargo, las consecuencias de algunos de los puntos de inflexión, por ejemplo el colapso del monzón o de la capa de hielo de la Antártida, serían enormemente catastróficas. Estos puntos de inflexión especulativos recuerdan que las sorpresas a la baja que empeoran enormemente el impacto del cambio climático son mucho más probables que las sorpresas al alza que reducen la amenaza. Los puntos de inflexión identificados por los científicos del clima son una razón más para contratar un seguro y actuar ahora para evitar las peores consecuencias.

Futuro

Es poco probable que la diplomacia climática, las acciones climáticas y los impactos climáticos cambien las características básicas del equilibrio de poder mundial. Los cambios que cabe esperar en las próximas dos décadas son producto de otras fuerzas, como el desplazamiento del equilibrio de la economía mundial hacia Asia, la creciente presencia de los actores de los mercados emergentes en los flujos mundiales de inversión y tecnología y el aumento de las capacidades militares de países como China e India.

El impacto geopolítico del cambio climático a medio plazo se notará más en forma de cambios marginales en las relaciones internacionales. Una dimensión interesante de esto es el argumento de que la diplomacia climática puede convertirse en un vehículo para fortalecer la cooperación en otras áreas. Una política climática que induzca a China a unirse al régimen mundial basado en normas para hacer frente al calentamiento global -independientemente de los detalles de esa política- contribuiría al proyecto más amplio de cimentar el compromiso de China con el orden mundial, lo que a su vez podría generar beneficios en la construcción de una relación de seguridad positiva.

A m√°s largo plazo, mirando m√°s all√° de las pr√≥ximas dos d√©cadas, el cambio clim√°tico puede dar lugar a nuevos focos de tensi√≥n y conflictos potenciales en la regi√≥n del √Ārtico y quiz√°s en Asia Occidental debido a su impacto en los recursos h√≠dricos. Otras fuentes de tensi√≥n inducidas por los cambios clim√°ticos pueden ser demasiado lentas y difusas para desencadenar un conflicto. En estas zonas, el cambio clim√°tico no es una causa, sino una condici√≥n que podr√≠a determinar la direcci√≥n que tomen otras fuentes potenciales de conflicto. Podr√≠a ser un multiplicador de la amenaza que empuje algunas disputas al terreno del conflicto activo. Sin embargo, hay tanta incertidumbre sobre el calendario y la escala de estos impactos a largo plazo que es poco probable que alteren las posturas estrat√©gicas actuales.

Los verdaderos argumentos para actuar frente a la amenaza del cambio clim√°tico deben basarse en su impacto sobre la seguridad humana m√°s que sobre la seguridad de los Estados. De hecho, una perspectiva geopol√≠tica oculta las desigualdades que subyacen al problema del cambio clim√°tico. 15 Adem√°s, para actuar de forma eficaz, los Estados tendr√°n que salir de un marco en el que la protecci√≥n de los intereses nacionales es la √ļnica base de la seguridad y de la pol√≠tica exterior. ‚ÄėEs tarea de los gobiernos articular el inter√©s nacional. Pero si lo hacen de forma limitada a corto plazo, encontrar un terreno com√ļn para un acuerdo es especialmente dif√≠cil. Los argumentos basados en el inter√©s deben ir acompa√Īados de la voluntad de aceptar un discurso basado en la ciencia como base de la negociaci√≥n. Adem√°s, debe haber alg√ļn marco de valores que limite el juego del inter√©s nacional. En esencia, la gesti√≥n medioambiental trata de la justicia entre los contaminadores y las v√≠ctimas de la contaminaci√≥n, entre los primeros usuarios de los recursos de propiedad com√ļn y los nuevos, entre las generaciones actuales y las futuras. La justicia no puede garantizarse s√≥lo con la econom√≠a. Tiene que haber una √©tica global de que la cooperaci√≥n es mejor que la confrontaci√≥n, de que el da√Īo no correspondido a otro pa√≠s no est√° justificado, de que la soberan√≠a no s√≥lo implica derechos sino tambi√©n responsabilidades¬Ľ (Desai, 2005, 12).

La evaluación de las implicaciones geopolíticas que aquí se presenta supone implícitamente que, más pronto que tarde, los gobiernos del mundo conseguirán un acuerdo que especifique:

Si no se consigue un acuerdo efectivo sobre el clima en la actual ronda de negociaciones, todo est√° perdido. Algunos de los puntos de inflexi√≥n pueden hacerse realidad, y la geopol√≠tica clim√°tica cambiar√° dr√°sticamente al verse amenazada la supervivencia de cientos de millones de personas. Este cap√≠tulo se detiene en la descripci√≥n de este escenario catastr√≥fico, con la esperanza de que los amos pol√≠ticos que rigen nuestro destino conozcan y comprendan las consecuencias de la inacci√≥n. Lo que necesitamos para gestionar la geopol√≠tica del cambio clim√°tico no es s√≥lo un proceso de creaci√≥n de consenso para la ciencia subyacente y un proceso de negociaci√≥n entre los Estados para las obligaciones rec√≠procas, sino tambi√©n la evoluci√≥n de una √©tica clim√°tica que la responsabilidad com√ļn pero diferenciada que hemos aceptado implica no s√≥lo la responsabilidad como culpabilidad, sino tambi√©n la responsabilidad como un deber para con las generaciones futuras.

Revisor de hechos: Robinson

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